Fecha: 08/12/2025
Calor sofocante. Extinción de especies. Cielos contaminados.
Este es el futuro que le espera al mundo a menos que la humanidad tome medidas drásticas para poner fin a una serie de crisis medioambientales que se multiplican rápidamente, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
La séptima edición del informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-7) ofrece una visión sombría de las próximas décadas. Sin embargo, sus autores afirman que aún es posible evitar las peores previsiones si los países adoptan rápidamente medidas significativas para hacer frente al cambio climático, la pérdida de naturaleza, tierra y biodiversidad, y la contaminación y los residuos.
«Con un esfuerzo conjunto de todo el gobierno y toda la sociedad, la humanidad aún puede cambiar el rumbo», afirma Maarten Kappelle, jefe de servicio de la Oficina de Ciencia del PNUMA. «Pero si los países siguen demorando su respuesta colectiva, miles de millones de personas se enfrentarán a un futuro incierto, especialmente aquellas que viven en los países en desarrollo».
Las olas de calor paralizantes se volverán habituales.
Se prevé que las emisiones de gases de efecto invernadero que calientan el planeta aumenten hasta alcanzar los 75 000 millones de toneladas al año en 2050, lo que supone un incremento del 50 % con respecto a los niveles actuales. Esto desestabilizará el clima y provocará un aumento de las olas de calor, que se prevé que afecten a toda la población mundial —unos 9200 millones de personas— en 2050. Prácticamente ningún rincón del planeta quedará a salvo del calor extremo.
La extracción de recursos provocará una devastación medioambiental generalizada.
Los espacios naturales seguirán desapareciendo a un ritmo alarmante.
Más personas sufrirán el doble golpe de las sequías y las inundaciones.
La Tierra podría atravesar varios puntos de inflexión medioambientales, con resultados potencialmente desastrosos.
GEO-7 afirma que el mundo se está acercando a una serie de umbrales relacionados con el clima a partir de los cuales podría no haber vuelta atrás. Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental podrían colapsar, provocando un aumento del nivel del mar de 10 metros. El deshielo del permafrost podría liberar enormes cantidades de metano, un potente gas de efecto invernadero, y acelerar el calentamiento. La selva amazónica podría marchitarse y convertirse en una sabana, privando al planeta de uno de sus sumideros de carbono más importantes. Todos los corales de aguas cálidas desaparecerían, lo que devastaría los ecosistemas submarinos y amenazaría la pesca en todo el mundo. Incluso las corrientes oceánicas y la corriente en chorro podrían verse afectadas, lo que provocaría un caos climático.
Todavía hay tiempo para salvar el planeta… y a nosotros mismos.
Por muy grave que sea la situación, el futuro de la Tierra no está escrito en piedra, sostiene GEO-7. La humanidad aún tiene tiempo para hacer frente al cambio climático, la pérdida de naturaleza y la contaminación. Pero será necesario introducir cambios urgentes y sin precedentes en la forma en que los países gestionan sus economías, gestionan los materiales y los residuos, generan energía, producen alimentos, utilizan las materias primas y tratan el medio ambiente.
FUENTE: www.unep.org
