Fecha: 01/09/2026
La industria del empaque a nivel global se enfrenta a una encrucijada crítica. Durante décadas, los plásticos de un solo uso (SUP) dictaron las normas del consumo masivo gracias a su bajo costo y conveniencia. Sin embargo, el modelo lineal de "extraer, producir y desechar" ha demostrado ser insostenible.
A nivel mundial, la producción de plástico ha superado los 400 millones de toneladas anuales, de las cuales 139 millones corresponden a plásticos de un solo uso, predominantemente envases. Para las corporaciones que operan en América Latina y el Caribe, comprender la profundidad de este desafío y anticiparse a las regulaciones ya no es solo una métrica de responsabilidad social, sino un imperativo de supervivencia empresarial.
La verdadera huella de la linealidad
El impacto de los SUP trasciende la visible contaminación de nuestros océanos y costas; es un problema estructural que afecta el clima y la salud pública.
El fin del Poliestireno Expandido (EPS) y la nueva ola regulatoria
El panorama legislativo en la región está cambiando rápidamente, exigiendo a las marcas adaptar sus ecosistemas digitales y matrices de productos. Países líderes están marcando la pauta mediante la prohibición de materiales altamente contaminantes y difíciles de reciclar, como el poliestireno expandido (EPS).
Estas regulaciones, impulsadas por los principios de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), obligan a las corporaciones a financiar y garantizar la adecuada gestión al final de la vida útil de los envases que introducen al mercado.
El espejismo de las alternativas y el valor del Ecodiseño
Ante la presión regulatoria, muchas marcas caen en la trampa de la simple "sustitución de materiales", ignorando que esto puede transferir los impactos ambientales a otras cadenas de valor.
La solución: Ecodiseño y Monomateriales Para que la sustitución por envases a base de celulosa o fibras sea verdaderamente sostenible y circular, debe regirse por el Ecodiseño y el Diseño para el Reciclaje (D4R). La literatura técnica es clara: el éxito de las alternativas radica en utilizar papeles monomateriales sin barreras complejas, garantizando que el diseño del producto sea totalmente compatible con las infraestructuras de reciclaje o compostaje locales.
Más del 80% del impacto ambiental de un producto se determina en su fase de diseño. Por ello, adoptar envases de celulosa o pulpa moldeada que cumplan con criterios estrictos de circularidad (sin químicos persistentes ni laminados plásticos problemáticos) es el camino más seguro para cumplir con las normativas REP y satisfacer las exigencias de sostenibilidad corporativa (ESG).
El cambio hacia un ecosistema de empaques circulares no es solo una respuesta a la legislación; es una estrategia de posicionamiento empresarial. Las marcas que lideren la innovación a través de envases monomateriales, priorizando la reducción de emisiones y el respeto por la biodiversidad, serán las protagonistas de la nueva economía regional.
FUENTE: www.cepal.org
