Fecha: 07/09/2023
Numerosos estudios demuestran que necesitamos retirar miles de millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera cada año para evitar niveles alarmantes de calentamiento global. Durante décadas, investigadores, inversores privados y gobiernos han buscado maneras de capturar carbono de modo eficiente y a una escala suficientemente grande.
Plantar árboles, reciclar y reutilizar, minimizar la producción y transicionar a una economía libre de combustibles fósiles son algunas medidas que ya conocemos para limitar el calentamiento. Y en los últimos años, también las algas marinas han entrado en la conversación como una solución posible.
Amazon y Elon Musk son algunos de los grandes nombres que ya han apostado por proyectos de cultivo de algas. Mientras, otros proyectos como el de la empresa británica Seaweed ya llevan un tiempo en funcionamiento.
Pero han comenzado a surgir dudas sobre la escalabilidad de esta solución, así como sobre su potencial de causar daño a los ecosistemas marinos.
Por qué las algas
Se estima que algunos tipos de algas capturarían, de manera natural, cerca de 175 millones de toneladas de carbono al año al hundirse en el fondo marino. Por tanto, estos proyectos de cultivo de algas buscan maximizar esa capacidad natural. Del mismo modo en que se plantan árboles, ahora se quiere ‘plantar’ algas.
Otros estudios indican que ciertos tipos de algas podrían retirar entre mil y diez mil millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Además, las algas crecen rápidamente, a diferencia de los árboles. Esto hace que parezcan una respuesta ideal y escalable al calentamiento global.
Pero según la ciencia pone la lupa sobre estos proyectos, comienzan a surgir preguntas sobre el verdadero potencial de las algas.
Por qué no las algas
Según el MIT Technology Review, un estudio publicado el pasado junio “calcula que alrededor de un millón de kilómetros cuadrados de océanos serían necesarios para el cultivo de algas para poder retirar mil millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera a lo largo de un año”.
Esto supone un problema, pues es probable que no haya espacio suficiente para estas granjas marinas en lugares donde las algas crecen con facilidad. Además, necesitaríamos retirar más de mil millones de toneladas: para evitar que los niveles de calentamiento pasen de los 1,5?C, necesitaremos retirar hasta 29 mil millones de toneladas antes de 2050.
Los científicos, además, se preocupan por las consecuencias medioambientales de estas iniciativas. No se sabe qué podría ocurrir si cada año ‘hundimos’ miles de millones de toneladas de algas al fondo marino, pues se trata de una zona del planeta que permanece bastante desconocida y cuyos ecosistemas podrían verse severamente afectados por las algas.
Al tiempo que aumentan las inversiones en las granjas de algas, los científicos continúan investigando si esta iniciativa es viable o si podría terminar causando más daño que bien. Como ocurre con la mayoría de ‘soluciones’ al cambio climático, parece que la respuesta no está en una única idea de oro, sino en una serie de medidas que deben trabajarse en conjunto para asegurar la supervivencia de nuestro planeta.
