Fecha: 27/11/2023
Los números actuales no son demasiado alentadores: el consumo de plástico anual en Colombia supera el millón de toneladas; o dicho de otro modo: un colombiano promedio consume 24 kilos de plástico al año. Mientras tanto, la tasa de reciclaje y aprovechamiento de residuos en el país apenas alcanza el 17% (con tasas mucho menores en zonas no capitales).
Sin embargo, el Estado parece no desalentarse. Ya en febrero Colombia se convirtió en el segundo país de América Latina en firmar el Pacto por los Plásticos. ¿La intención? Eliminar los plásticos problemáticos para el final de esta década.
Unos meses después, este noviembre de 2023, se firmó un Pacto Nacional “para disminuir la contaminación y sustituir gradualmente los plásticos de un solo uso en todo el país mediante la implementación de la economía circular”.
Todo esto dentro del marco de la Ley 2232, que establece un conjunto de medidas para disminuir el consumo de bolsas y embalajes plásticos, pitillos y otros productos por el estilo. Según este nuevo pacto, a partir de mediados de 2024 tendrán que salir del mercado 14 categorías de plásticos de un solo uso. La sustitución se hará de forma paulatina, con un plazo de dos a ocho años.
Promover una economía circular
Pero la intención del Ministerio del Ambiente, según la Ministra Susana Muhamad, es que la sustitución de los plásticos en Colombia presente una oportunidad para crear nuevos negocios, basados esta vez en principios sostenibles, como la economía circular.
Según Muhamad, la idea es que las más de 6.000 empresas colombianas relacionadas con la producción de plásticos se transformen en ‘negocios verdes’, y ofrezcan soluciones para la transformación, manejo y aprovechamiento de plásticos y otros residuos. La oportunidad de mercado parece existir, pues a día de hoy existen apenas 375 de estos ‘negocios verdes’ en Colombia.
¿Dónde queda el reciclaje?
Aún si la eliminación de los plásticos de un solo uso se convierte en una realidad para 2030, la necesidad de tratar y reciclar los plásticos ya en circulación sigue estando tan presente como siempre. Es justamente la naturaleza de los plásticos: por sí mismos no desaparecen; pueden pasar hasta 500 años antes de que una sola botella de plástico se desintegre.
Por eso la intención del pacto firmado en febrero era también aumentar la tasa de reciclaje del país al 50%. Algunas empresas ya han visto la oportunidad de aportar a la transición, y de desarrollar un negocio rentable dedicado al reciclaje.
Recypuntos, por ejemplo, nació hace una década con la intención de simplificar la gestión de residuos para personas y empresas. Básicamente ayudan a establecer procesos de gestión de residuos para las empresas, y ofrecen puntos de recolección -o recolección ‘bajo demanda’- a nivel doméstico.
La teoría de Recypuntos es que la gente quiere separar correctamente sus residuos, pero muchas veces no sabe cómo o le parece demasiado complicado. Otra empresa colombiana también identifica esta problemática, pero la ataca desde la educación: EcoBot se centra en promover la adopción de hábitos sostenibles y responsables con el medio ambiente, enfocándose especialmente en el correcto reciclaje del plástico. En las máquinas de reciclaje de EcoBot las personas pueden depositar sus residuos plásticos y, a cambio, recibir cupones de descuentos para tiendas, restaurantes y apps.
Para alcanzar esa ‘Colombia sin plásticos’ es esencial combinar este tipo de iniciativas, que resuelven los problemas de aquí y ahora, con proyectos a más largo plazo como el nuevo pacto nacional. Sobre todo cuando estos esfuerzos incluyen la educación y creación de conciencia entre la población en general.
