Fecha: 01/12/2025
Promover las sinergias entre los bosques y la agricultura es esencial para la transformación sostenible del sistema agroalimentario. La agricultura y los bosques suelen considerarse usos del suelo que compiten entre sí, con compensaciones especialmente marcadas en regiones donde la tierra es escasa o muy codiciada para la producción agrícola, lo que alimenta el debate sobre la mejor manera de equilibrar la seguridad alimentaria y la conservación de los bosques. Sin embargo, cada vez hay más pruebas que demuestran las numerosas formas en que los bosques y los árboles mejoran la productividad y la resiliencia agrícolas.
MODERAR LAS TEMPERATURAS DE LOS BOSQUES, MANTENER LAS PRECIPITACIONES Y REGULAR EL CICLO DEL AGUA
Los bosques desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima a múltiples escalas. Modifican las temperaturas, mantienen las precipitaciones y reducen los efectos de las sequías, lo que favorece directamente la productividad y la resiliencia agrícolas. Además de la captura y el almacenamiento de carbono, los bosques proporcionan beneficios de enfriamiento global a través de la evapotranspiración y de su estructura física y química. Los bosques tropicales producen un fuerte efecto de enfriamiento neto. Se ha demostrado que la conversión de bosques tropicales en tierras de cultivo reduce la evapotranspiración en aproximadamente un 30 % en Brasil, lo que provoca un aumento significativo de la temperatura local. Por el contrario, la restauración del 50 % de las tierras deforestadas puede revertir esta tendencia y reducir la temperatura de la superficie terrestre en 1 °C.
LOS BOSQUES CONTRIBUYEN AL BIENESTAR DE LOS TRABAJADORES RURALES
A escala local, los bosques crean microclimas más frescos mediante la sombra, la evapotranspiración y la rugosidad del dosel. Estos beneficios de enfriamiento reducen el estrés térmico de los cultivos y las comunidades rurales, salvaguardando la salud y la productividad de los trabajadores rurales al mitigar los riesgos para la salud relacionados con el calor. El aumento de las temperaturas debido al cambio climático y la deforestación local suponen una amenaza compuesta para la prestación de los servicios de los bosques y los árboles para la agricultura.
La tala de bosques elimina la sombra y el enfriamiento por evaporación, lo que provoca un aumento de la temperatura de la superficie terrestre, a menudo de varios grados en las regiones tropicales y de hasta 3-5 °C a nivel local en la Amazonía, creando microclimas más cálidos donde viven y trabajan las personas. El aumento de la temperatura debido a la deforestación puede, a su vez, afectar a la salud humana. Entre 2001 y 2020, es probable que la deforestación tropical haya contribuido a alrededor de 28 000 muertes adicionales relacionadas con el calor cada año, lo que sugiere que la pérdida de bosques es tanto un problema medioambiental como una posible amenaza para la salud pública.
Los bosques pueden mantener el enfriamiento local, reducir los riesgos para la salud relacionados con el calor y preservar la productividad económica, lo que convierte la conservación forestal en una estrategia esencial de adaptación al cambio climático, especialmente para los trabajadores rurales con menos opciones de adaptación.
LOS BOSQUES Y LOS ÁRBOLES PROPORCIONAN OTROS SERVICIOS ECOSISTÉMICOS PARA LA AGRICULTURA
Los bosques y los árboles proporcionan otros servicios ecosistémicos vitales, como la polinización, el control biológico de plagas, el ciclo de nutrientes, el control de la erosión, el forraje, el mantillo y la regulación del clima, que mejoran el rendimiento de los cultivos y mantienen la salud del ecosistema. Los campos cercanos a los bosques pueden beneficiarse de unos servicios ecosistémicos más sólidos, especialmente la polinización y el control biológico, pero también pueden sufrir perjuicios, como una mayor exposición a determinadas plagas.
VÍAS PARA PROMOVER LOS BENEFICIOS DE LOS BOSQUES Y LOS ÁRBOLES PARA LA AGRICULTURA
Convertir el conocimiento en acción es imprescindible, pero supone un reto, ya que la forma en que los bosques y los árboles influyen en la agricultura depende de factores contextuales como la ubicación, la distancia y el patrón. Además, muchos servicios ecosistémicos de los bosques fluyen a través de escalas espaciales y temporales, de modo que los servicios generados en una ubicación forestal ayudan a la agricultura en otra. Esta dinámica entre escalas pone de relieve la importancia de una gobernanza coordinada, una planificación a escala paisajística y la cooperación institucional entre las autoridades para mejorar las sinergias y gestionar las compensaciones.
Las políticas y los incentivos deben tender puentes entre los distintos sectores, reconociendo la gestión forestal sostenible como una estrategia multisectorial para la seguridad alimentaria, la salud pública y la resiliencia climática. Los procesos políticos mundiales —en el contexto del Acuerdo de París, el Marco Mundial para la Diversidad Biológica de Kunming-Montreal y el trabajo conjunto sobre los vínculos entre la silvicultura y la agricultura de los Comités de Agricultura y Silvicultura de la FAO— ofrecen vías para incorporar estos beneficios en los compromisos, políticas y planes nacionales. Incentivar y valorar los beneficios forestales, desarrollar las iniciativas existentes y crear instrumentos financieros innovadores puede acelerar su adopción. Por último, empoderar a los agricultores locales, las comunidades y los pueblos indígenas mediante soluciones diseñadas conjuntamente, y proporcionar información para el seguimiento y los modelos, será fundamental para lograr resultados holísticos y basados en datos empíricos a todas las escalas. La conservación, la restauración y el uso sostenible de los bosques son inversiones sólidas en una agricultura resistente al clima, los medios de vida rurales y la seguridad alimentaria y del agua a nivel mundial. Al promover las sinergias entre los bosques y la agricultura, las sociedades pueden trabajar por un futuro más productivo, sostenible y justo para todos.
FUENTE: FAO – Study: Climate and ecosystem service benefits of forests and trees for agriculture
